Etiqueta Cristiana: Nuestra apariencia Personal

Como creyentes, somos muy valiosos para Dios. Puesto que amamos y respetamos a Dios, Quien nos valora muchísimo, hacemos lo mejor que podemos para cuidar nuestra apariencia personal para glorificarlo y así poder tener un impacto positivo en los demás.

La forma en que cuidamos nuestra apariencia personal puede reflejar el tesoro del Cristo en nosotros — el don de espíritu santo. Dios diseñó el cuerpo humano, una magnífica obra de arte, para albergar al Cristo en su interior.

Salmos 139:14:
Te alabaré, porque formidables y maravillosas son tus obras;
Estoy maravillado,
Y mi alma lo sabe muy bien.

2 Corintios 4:7:
Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.

Podemos mostrar el poder de Dios en Cristo en nosotros más claramente al cuidar nuestra apariencia física por amor y respeto a Dios. Como embajadores en nombre de Cristo (2 Corintios 5:20), nos presentamos adecuadamente de manera que las personas deseen escuchar la Palabra que hablamos desde nuestro corazón. Queremos que nuestra apariencia personal complemente el resplandor interior del Cristo en nosotros. Esto no significa que tengamos que lucir a la perfección a cada minuto del día o mantenernos al día con todas las tendencias de la moda. Nuestra única responsabilidad es hacer lo mejor que podamos para cuidar de nuestro cuerpo físico y nuestra apariencia física para poder dejar que ese Cristo en nosotros resplandezca y tenga un impacto según Dios en los que nos rodean.

¿Cómo podemos cuidar de nuestra apariencia personal? Los siguientes consejos prácticos pueden ayudarnos a vernos, sentirnos y ser lo mejor posible para Dios, para que todo nuestro ser pueda manifestar a Cristo en nosotros más resplandeciente que nunca. ¡Queremos que cada categoría de nuestra vida contribuya a nuestro resplandor!

Vestimenta: La vestimenta adecuada es vestir lo apropiado en el lugar y el momento apropiados. La ropa adecuada para la ocasión debe hacernos sentir más cómodos en cualquier situación. La ropa y el calzado limpio y sin desperfectos pueden reflejar la abundancia de Dios. Podemos elegir estilos y colores que nos favorezcan. Nuestro sentido del estilo será tan único como nosotros. Si no estamos seguros del estilo o la apariencia que más nos favorece, podemos pedir ayuda. A veces, una segunda opinión de un amigo de confianza puede ayudarnos a descubrir qué estilos nos hacen brillar.

Aseo personal: Un buen aseo requiere una limpieza de todo el cuerpo. Esto incluye ducharse o bañarse con frecuencia, usar un buen desodorante y usar ropa limpia. Los dientes deben cepillarse dos veces al día. El cabello se puede peinar para ayudarnos a sentirnos lo mejor posible y así acentuar nuestros mejores rasgos, y la manicura pueden ayudarnos a tener las uñas limpias y mantenerlas sanas.

Dieta, ejercicio y postura: Una dieta adecuada, el ejercicio y una buena postura nos ayudarán a sentirnos mejor de adentro hacia afuera. Una dieta bien equilibrada y unos músculos bien desarrollados nos ayudarán a mantener una buena postura. Podemos estar tranquilos y mantener una buena postura, lo cual puede complementar nuestra paz interior y confianza. Con una práctica fiel, es posible desarrollar y mantener una buena postura.

Agenda: Programar nuestro día nos ayudará a tener suficiente tiempo para cuidarnos físicamente sin tener que apresurarnos. Podemos dedicar tiempo en la mañana para vestirnos y arreglarnos, comer un buen desayuno, hablar en lenguas y orar con nuestro entendimiento, leer la Biblia y darnos suficiente tiempo para viajar de modo que podamos llegar temprano a nuestro destino. Un día programado y planificado contribuye a la compostura y autoconfianza para que podamos lucir, sentirnos y ser lo mejor posible para Dios en toda situación.

Amamos y respetamos a Dios, Quien nos hizo, por lo que cuidamos de nuestros cuerpos físicos. Lucir lo mejor para Dios requiere esfuerzo, pero la recompensa vale la pena. ¡Estaremos mostrando al Cristo que llevamos en nuestro interior, y tendremos un impacto piadoso en los que nos rodean! Al cuidar de nuestra apariencia física, podemos glorificar a nuestro Padre y resplandecer más que nunca, estando firmes manteniendo la cabeza erguida para que todos puedan ver a ese Cristo en nosotros.

Mateo 5:16:
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

¡Somos valiosos para Dios! Porque lo amamos y respetamos, hacemos todo lo posible para cuidar nuestra apariencia personal. Cuidamos de lo que Dios nos dio para administrar —nuestros cuerpos físicos— y glorificamos a Dios mientras mostramos al Cristo interior a todos los que nos rodean.