¿Por qué testificamos la Palabra de Dios?

¿Por qué testificamos la Palabra de Dios?

¿Se han dado cuenta que hay algunos creyentes que simplemente les encanta hablar la Palabra de Dios? Les encanta compartir Su Palabra con otros, predicar las verdades que han aprendido, hablar la Palabra a cualquiera que escuche e invitar a las personas a una comunión hogareña. Tener un amor por testificar y luego desarrollar habilidad para ello está basado en más que una característica de la personalidad; se desarrolla desde el corazón y el alma de alguien que verdaderamente entiende por qué nuestro Padre celestial quiere que testifiquemos Su Palabra. Como creyentes renacidos con un conocimiento y entendimiento exactos de la verdad, nosotros decidimos testificar la Palabra (1) porque podemos, (2) porque hemos sido comisionados, y (3) porque somos necesarios.

¡PORQUE PODEMOS!


Hechos 1:8:
pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo
[espíritu santo], y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Esta es una promesa que hizo Jesucristo a sus apóstoles en el día de su ascensión. Diez días más tarde en el día de Pentecostés, el espíritu santo «vino sobre» los apóstoles. Y en ese mismo día, el apóstol Pedro, hablando por revelación proveniente de Dios, anunció claramente que esta promesa también era para «todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare» (Hechos 2:39). ¡Esa promesa fue hecha a cada creyente renacido desde el día de Pentecostés en adelante, incluyendo a usted y a mí! Una vez que renacemos con el don de espíritu santo, somos testigos. Eso significa que podemos testificar la Palabra de Dios; tenemos la habilidad para testificar.

¡PORQUE HEMOS SIDO COMISIONADOS!

No sólo podemos testificar por Dios debido al espíritu santo que tenemos adentro, sino que en realidad hemos sido encargados de hacerlo.


II Corintios 5:19,20:
que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

Como hijos de Dios, también somos Sus embajadores. Y como representantes de Dios en esta tierra, tenemos la Palabra de la reconciliación que se nos ha encargado a nosotros. Dios nos ha comisionado para reconciliar con Él a aquellos que están sin Dios y sin esperanza, para que ellos también puedan disfrutar la comunión amorosa con Él.

¡PORQUE SOMOS NECESARIOS!


Romanos 10:13:
porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

¿Cómo pueden las personas conocer acerca de la salvación si primero no predicamos, proclamamos públicamente la verdad acerca de Dios, Su Palabra y lo que Él desea para las personas?


Romanos 10:14:
¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique?

¡Las personas nos necesitan! Así que tenemos el gozo y la responsabilidad de predicar la Palabra de Dios.

Miremos algunos de los creyentes de la Iglesia del primer siglo quienes verdaderamente les encantaba testificar la Palabra.

PEDRO


Hechos 2:14:
Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos
[judaítas], y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

ESTEBAN


Hechos 6:10:
Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que
[Esteban] hablaba.

FELIPE


Hechos 8:5:
Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.

PABLO Y BERNABÉ


Hechos 14:20,21:
…y al día siguiente salió
[Pablo] con Bernabé para Derbe.
Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía.

Sabiendo que tenemos la habilidad, el comisionamiento, el gozo y la responsabilidad de predicar la Palabra, nosotros podemos sumarnos a la lista de estos creyentes y de otros más, ¡porque nosotros también nos encanta testificar la Palabra de Dios!

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