Dar a Dios—El diezmo

Dar a Dios—El diezmo

Al crecer asistiendo a la iglesia, yo vi el aspecto práctico de dar a Dios financieramente cada domingo. Pero no fue sino años después, siendo adulto, que aprendí de la Palabra de Dios la base doctrinal del dar financiero sistemático a Dios. Entender lo que dice la Palabra de Dios fortaleció mi convicción de que dar a Dios por medio del diezmo es algo correcto y apropiado de hacer. Aprendí que beneficia la vida de aquel que diezma y ayuda al movimiento de la Palabra de Dios. Así que, ¿qué dice la Palabra?

La primera vez que ocurre la palabra «diezmo» en las Escrituras nos muestra que el diezmo es un estándar mínimo de dar y muestra a quién se da el diezmo. En Génesis 14, Dios recién había obtenido una maravillosa victoria de guerra para Abram (Abraham), y él regresaba de la guerra con gran botín. Melquisedec, el representante del Dios Altísimo, fue a otorgar bendiciones al victorioso Abraham.

Génesis 14:18-20:
Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino;
y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra;
y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram
[a Melquisedec] los diezmos de todo.

Vemos que el Dios Altísimo libró a Abraham de sus enemigos y por lo tanto Él era la verdadera fuente de la abundancia de Abraham en el ámbito material. También vemos a quién Abraham le dio diezmos de toda su abundancia—se lo dio a Dios por medio de Su representante, Melquisedec. Abraham sabía que Dios lo había bendecido y quería dar algo de vuelta en agradecimiento y reconocimiento.

Las Escrituras también nos muestran que el diezmo beneficia la vida de aquel que diezma. Esta verdad la vemos en el Libro de Malaquías en el Antiguo Testamento.

Malaquías 3:10,11:
Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.

La palabra «diezmo» significa «una décima». En los tiempos del Antiguo Testamento, los creyentes daban la décima parte de lo producido o de sus rebaños (Levítico 27:30-32) o, como en el caso de Abraham, de los botines de guerra. Cualquiera que sea nuestro modo de subsistencia, también prosperaremos a medida que devolvemos a Dios por lo menos una décima de toda nuestra ganancia, el cual hoy día es comúnmente en forma de dinero. Entonces tenemos Su protección divina, así como Sus muchas bendiciones. El principio de una décima es aún el estándar mínimo apropiado.

Proverbios 3 también nos muestra los beneficios al que da.

Proverbios 3:9,10:
Honra a Jehová con tus bienes,
Y con las primicias de todos tus frutos;
Y serán llenos tus graneros con abundancia,
Y tus lagares rebosarán de mosto.

La promesa de Dios para aquel que diezma es que sus graneros serán llenos con abundancia—tendrán sus necesidades materiales suplidas abundantemente.

En nuestro día y tiempo, no hay un solo representante del único Dios verdadero a quien llevamos nuestros diezmos y ofrendas. Dios nos da el libre albedrío de tomar esa decisión. Para muchos de nosotros hoy día, El Camino Internacional es el ministerio donde hemos aprendido la profundidad de la Palabra de Dios, hemos sido instruidos en cómo andar con abundancia y poder, hemos sido provistos de un lugar para tener comunión, y se nos ha dado un marco para mover la Palabra de Dios. Por lo tanto, por amor y agradecimiento, nosotros escogemos diezmar a los representantes de Dios en este ministerio. Diezmar es algo correcto y apropiado de hacer y beneficia la vida de aquel que diezma. Y también ayuda al movimiento de la Palabra de Dios.

Operemos gozosamente los principios de dar y creamos que la abundancia de Dios sea derramada sobre nuestras vidas y nuestro ministerio.

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