El Dios viviente

El Dios viviente

El Libro de Hechos relata en Hechos 14 que, mientras estaba con Bernabé en la ciudad de Listra, Pablo sanó a un hombre que no había podido caminar desde nacimiento.

Hechos 14:9,10:
Este
[el hombre] oyó hablar a Pablo, el cual [Pablo], fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe [creencia] para ser sanado,
dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo.

Cuando las personas de esta área, quienes adoraban a muchos dioses, vieron este milagro, pensaron que sus dioses, Júpiter y Mercurio, habían bajado a ellos en la forma de Pablo y Bernabé. Las personas querían ofrecer sacrificio a Pablo y Bernabé (Hechos 14:11-13), pero Pablo y Bernabé los corrigieron rápidamente.

Hechos 14:14,15:
Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces.
y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay.

Pablo y Bernabé los exhortaron a que se convirtieran al Dios vivo. Nuestro Dios está vivo, no inerte.

I Timoteo 4:10:
…porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.

Nuestro Dios es un Dios viviente, no uno sin vida como un ídolo. Nuestro Dios es el Dios viviente Quien siempre irradia la luz de vida y causa crecimiento y vitalidad para todas las cosas vivientes. Hechos 17:28 declara: «Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos…». Porque Él es el Dios viviente, Él es real, receptivo, capaz de responder y proveer a aquellos que confían en Él.

Cuando clamamos a Él, el Dios viviente nos responde y nos libera. El Antiguo Testamento registra como el Profeta Daniel fue arrojado en un foso de leones por hombres malos que lo querían destruir. Daniel confió que el Dios viviente lo liberaría. Dios sí libró a Daniel, y el rey de ese país vio de primera mano el poder liberador del Dios viviente.

Daniel 6:26,27:
De parte mía es puesta esta ordenanza: Que en todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su reino no será jamás destruido, y su dominio perdurará hasta el fin.
El salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra; él ha librado a Daniel del poder de los leones.

Este es el Dios viviente en Quien tenemos el privilegio de confiar y con Quien podemos contar. Él está vivo. Él nos oye y Él responde con liberación poderosa, cuando reclamamos para nosotros Sus promesas fieles.

I Samuel registra una victoria en batalla porque un joven llamado David confió en el Dios viviente. Los israelitas, la gente de Dios, estaban en guerra contra los filisteos. El campeón filisteo, un gigante llamado Goliat, había desafiado y maldecido al escuadrón israelita. El escuadrón se paralizó de miedo. Pero David sabía que Goliat no era contrincante alguno para el Dios viviente.

I Samuel 17:26:
Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?

Con confianza de todo corazón en el Dios viviente, David enfrentó a Goliat en batalla. Con el Dios viviente respaldándolo, trajo liberación a la gente de Dios por medio de vencer contundentemente a su enemigo. El Dios viviente escuchó y respondió a Daniel y a David, y los libró.

El Dios viviente responde y provee para aquellos que confían en Él.

I Timoteo 6:17:
A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.

Timoteo había de exhortar a los ricos que no confiaran en las riquezas inciertas, sino confiaran en el Dios viviente, Quien es capaz y está deseoso de darnos todas las cosas que Su Palabra promete. El Dios viviente nos da estas cosas en abundancia, no escasamente, para que las disfrutemos. Él desea para Sus hijos una vida de calidad y abundancia.

Nuestro Dios es el Dios viviente. Él es real, receptivo, capaz de liberar y proveer para aquellos que confían en Él. Así como respondió a aquellos que confiaron en Él, entonces así Él lo hará ahora, porque Él es viviente para siempre. Hoy día, ¡tenemos el privilegio de conocer, amar y servir al Dios viviente!

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