Estar unánimes

Estar unánimes

En los comienzos de la Administración de Gracia, los creyentes renacidos fueron parte de algo nuevo—la Iglesia de gracia, un solo Cuerpo de Cristo. Estaban alejándose de sus antecedentes judaítas hacia un estilo de vida totalmente nuevo. Era muy importante para ellos estar unidos y unánimes para que pudieran moverse juntos en la misma dirección. Necesitaban estar unánimes en la verdad de la Palabra. En nuestro día y tiempo en esta Administración de Gracia, esto aún es una necesidad. Estar unánimes en las verdades de la Palabra de Dios es necesario para que los creyentes renacidos puedan servir juntos, creyendo y moviendo la Palabra de Dios.

En los días entre la ascensión de Jesucristo y el día de Pentecostés, los apóstoles de Jesús estaban unánimes.

Hechos 1:14:
Todos éstos
[los once apóstoles enumerados en el versículo 13] perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.

«Unánimes» significa «con una sola mentalidad, unánimemente». Se trata de unidad de propósito. A pesar de los momentos emocionales que habían atravesado—incluyendo la muerte, resurrección y ascensión de Jesucristo; la traición de Judas; y la presión política causada por los judaítas y los romanos—estos hombres continuaron unánimes, con unidad de propósito. Perseveraban unánimes en oración, a medida que esperaban en Jerusalén la promesa del Padre, como Jesús les había instruido (Lucas 24:49).

En el día de Pentecostés, aún estaban unánimes.

Hechos 2:1:
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.

Los resultados fueron que ellos recibieron en manifestación poder desde lo alto, ellos declararon la Palabra con denuedo a todos los presentes, y como tres mil renacieron ese mismo día.

Entonces los apóstoles hicieron su máxima prioridad enseñar a estos tres mil y tantos creyentes nuevos cómo vivir unánimes como una casa.

Hechos 2:46:
Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón.

Aquí vemos que estaban unánimes tanto públicamente (en el área del Templo) y en las casas.

Más tarde en el Libro de Hechos, Pedro y Juan sanaron a un hombre cojo de nacimiento en el área del Templo. Este milagro atrajo mucha atención; y a medida que la gente se juntaba, Pedro y Juan les predicaron denodadamente la Palabra. Los líderes religiosos judaítas no les gustaba que ellos estuviesen enseñando y predicando a Jesús levantado de los muertos; así que, encarcelaron a Pedro y Juan. Los retuvieron una noche; pero después de amenazarlos y mandarles que no hablasen en el nombre de Jesús, los soltaron. Cuando Pedro y Juan regresaron a la comunión de los creyentes y reportaron todo lo sucedido, ¡ese grupo oró unánimemente a Dios para darles más denuedo para hablar la Palabra!

Hechos 4:24,29,30:
Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay.
…concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra,
mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.

Esta unanimidad fue más allá de ponerse de acuerdo sobre qué orar. Los creyentes estaban desarrollando el mismo corazón por la Palabra que vieron en la vida de los apóstoles.

Las Epístolas a la Iglesia también alentaron esta unidad de propósito a los creyentes renacidos en la Administración de Gracia.

Romanos 15:5,6:
Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir
[unanimidad] según Cristo Jesús,
para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

I Corintios 1:10:
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.

¡Qué impacto tan maravilloso podemos tener como creyentes, no permitiendo divisiones entre nosotros, a medida que sirvamos juntos y unánimes, creyendo y moviendo la Palabra para glorificar a Dios!

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